Pueblos Mancomunados, un puente de gestión colectiva y comunitaria

En las alturas de la Sierra Norte de Oaxaca (México), “la gente de las nubes” ha logrado adaptar la actividad turística a su tradición indígena y hoy es una herramienta clave para el desarrollo de sus Comunidades Zapotecas. No es una organización o un sólo pueblo. Son ocho localidades, unidas por sus usos y costumbres, buscando su propio destino.

La historia de los pueblos Mancomunados se inicia con las primeras familias zapotecas, hace muchos años atrás. A pesar de que recién en 1961 se los reconoce como tal por decreto nacional. Pero el suceso fundamental que los empujó hacia la autonomía fue la expulsión de la empresa española que explotaba sus bosques de pino-encino.

En 1975 tres comunidades de la Sierra Norte, cansadas de que la empresa foránea les llevara sus recursos sin darles beneficios, se organizaron para expulsar a los capitales extranjeros de sus bosques sagrados. La empresa forestal  pasó a manos de las comunidades y fue el primer paso para la autogestión colectiva.

Comunidad Latuvi

El turismo llegó en 1994 y la comunidad pionera fue Benito Juárez. Cuatro años más tarde la actividad se expandió a otras comunidades. Hoy en día son 6: Benito Juarez,  Cuajimoloyes, Llano Grande, Amatlán, Latuvi y Nevería.

Este no es el caso de una sola asociación o una cooperativa. Es la comunidad toda, dueña de una empresa de turismo. Cada comunidad tiene autonomía de su propia empresa, pero a la vez están todas integradas en Expediciones Sierra Norte, la agencia comunitaria que comercializa los 6 emprendimientos y les pertenece a las 6 comunidades.

Salvo algunas excepciones, todas las personas que hayan terminado la secundaria tienen que asumir cargos en algunas de las empresas comunitarias, si por mayoría en asamblea general así se decide. Es una mínima parte del complejo -y ancestral- sistema de usos y costumbres. Aquí el trabajo comunitario es una obligación. Pero no como un castigo, sino como un ejemplo de unión y solidaridad entre todos los miembros de la comunidad.

Mirador Benito Juarez

Actualmente son tres las empresas comunitarias de los Pueblos Mancomunados: la forestal, la embotelladora de agua potable Inda Pura y la de EcoTurismo. Los habitantes trabajan allí con cargos rotativos de 1 a 3 años, algunos bajo el sistema de servicio comunitario y otros contratados. Obviamente las ganancias quedan en las mismas comunidades y su aprovechamiento se resuelve mediante asamblea general. De la cual deben participar todos y todas sus habitantes.

Pocas veces se ve un compromiso inter-comunitario tan grande. El legado de las primeras familias zapotecas todavía hace latir la Sierra Norte de Oaxaca. La cosmovisión colectiva fluye como agua, desde las cumbres hasta cada uno de los hogares. Y abrazados a las nubes, los Pueblos Mancomunados se protegen entre sí de la mala influencia externa.

Mancomunar no es un verbo imposible. A 60 kilómetros de la ciudad de Oaxaca, cerca de 4000 habitantes siguen regando sus raíces. Juntos y juntas cuidan su ancestral legado cultural y su sagrado patrimonio natural. Aquí, los pronombres personales son en plural… Y los adjetivos son cooperativos, sustentables, colectivos y autónomos.

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